Perdón gente, esuve re desaparecida durante todas las vacaciones. Es que pasaron muchas cosas, no muy agradables que me quitaron el ánimo para escribir. Asuntos amorosos...Pero me estoy tratando de recuperar para seguir creando esta historia. Escribir es muy difícil, si uno no está de ánimos para hacerlo, simplemente no puede. Si la hubiera escrito estando mal, Karen se quedaría sola sin dar pelea siquiera. En fin, depende mucho del estado de ánimo del autor. Ahora sin más que decir. Les dejo el capítulo. Espero, les guste.
Capítulo 3
The things turning better
Otra vez la rutina, por sino lo había mencionado ya, odiaba la semana. La escuela se estaba convirtiendo en algo insoportable, no veía a mis amigos de Paramore, y las chicas se la pasaban hablando de chicos, o debería decir creídos que se creen dueños del mundo, odiaba a esa clase de muchachos. La única que parecía entender eso era Giselle, que estaba en la misma situación que yo. Así que cuando la conversación con mis amigas giraba a ese entorno, yo me iba. No es que no las quisiera, es que no me interesaba y me parecía deshonesto fingir que las oía.
-Otra vez con los chicos. – dijo Giselle.
-Lo de siempre – dije entre risitas. – no se que le ven a esos tarados, creídos… ni que fueran – trataba de decir algún otro hombre que no fuera Brad Pitt ya que él no me gustaba – ehmm… Robert Pattinson!
-Sí, eso no me gusta.
-A mí menos. – vimos a Frankie caminar hacia nosotras.
-Hola desaparecida. – dijo Frank con gesto de desaprobación.
-Frankie perdón, pero no estuve bien… Lo siento. – me disculpé
-Es por Gee ¿no? – inquirió.
-Algo así, resultaría más fácil hablar con todos ustedes si no estuvieran cerca de él. – me lamenté.
Y era verdad, hace mucho que no hablaba con ellos, porque sabía que dondequiera que ellos estuvieran Gee estaría con ellos, y no sería capaz de soportarlo. Los extrañaba a todos. Mucho. Pero tampoco quería que se dieran cuenta de lo mal que me sentía, no quería enseñar mis lágrimas ante nadie.
-Mmm… no sé si sabías pero… - puso suspenso, como dudando si debía decir lo que estaba a punto de decir.
-¿Qué? – dije presionándolo a que se decidiera.
-Que… que Gee cortó con Lindsey. – dijó al fin.
-¿Qué? – no podía creer lo que escuchaba, y tampoco sabía cómo reaccionar.
-Lo que dije.
Quedé en estado de shock por un momento y luego mi pecho se estremeció por dentro, y mi alma se llenó de felicidad, y fue presisamente mi alma porque mi cerebro, que todavía podía funcionar, pensó que emocionarse y ponerse feliz era de lo más ridículo y absurdo. Mi corazón se aceleró y parecía que mi mente se contagiaría de la estúpida alegría, pero reaccioné y seguí hablando.
-¿ah si? – dije sin expresión alguna en el rostro.
-Sip. ¿No estás feliz? – preguntó Frank desconcertado.
-¿Debería? – dije con indiferencia.
-Karen te conozco, deja de hacerte la indiferente conmigo… eso si querés con Gee, pero nosotros somos amigos. – no podía seguir con el juego cuando obviamente, por rídiculo que pareciera, estaba muy feliz.
-Tenés razón… sí estoy feliz. Pero no debería.
-Ka, dale en serio… Osea, ¡es tu oportunidad!
-No hay oportunidad, Frankie.
-Porque vos no te animás.
-No es por eso…
-Ahm, chicos los dejo que hablen tranquilos. – dijo Giselle interrumpiendo nuestra “discusión”
-Ok, y perdón por esto Gise – musité.
Giselle se retiró dejándonos a Frank y a mí solos.
-Ka, en serio, no te escondas, escondí mi amor por Natalie y no me llevó a ningún lado.
-Lo sé, pero lo de ustedes es diferente. Esto es muy complicado…
-No tendría porqué serlo. – reprochó – ¿Que tal si hacemos algo? ¿Eh? Si… que se yo… salimos a algún lado tus amigas, vos y los chicos, vamos a la plaza a boludear un rato… ¿te parece?... – antes de que pudiera dar una negativa agregó – Dale… por los viejos tiempos…
¿Cómo decir que no cuando pone su cara de perrito tierno!?
-Ok… - dije con resignación. Luego le sonreí. A pesar de lo de Gerard, extrañaba mucho a los chicos.
-¡Esa es la actitud!
Era sábado, y estaría en pocas horas en la plaza con mis amigas y amigos… y Gerard. Por primera vez en mucho tiempo, quería fijarme, ¿Qué me pondría? Hace mucho que ya no me preocupaba por eso, pero ahora, sentía esa presion de nuevo. Estuve como una hora decidiendo entre varias convinaciones hasta que una me convenció. (Para ver el modelo entrar a: http://www.splendicity.com/styleitless/files/2009/05/90506l4_swift_b_gr_02-334x590.jpg)
Me pusé mi perfume favorito de fresias, agarré mi cartera y salí a toda prisa por la puerta.
Las chicas me esperaban en el shopping ansiosas, todas hicieron expresión de asombro al verme.
-¿Qué? – inquirí incómoda por sus miradas.
-Estás re top – dijo Anna. Natalie rió.
-Esaaa, Ka!! – exclamó - ¡Estás re bien vestida!
-Sí. – coincidió Sophie. – Nos hacés quedar crotas, no se vale. – bromeó.
-Basta, van a hacer que me sonrroje. Además no es la gran cosa…
Fuimos caminando juntas hacia la plaza, mientras hablábamos. Hace mucho que no salía con ellas. En el camino, nos encontramos a Giselle y Lucy. Así que se unieron a nosotras y nos dirijimos a la plaza.
-¡Hola Lucy! – saludé - ¿Cómo estás?
-Bien, ¡estás re bien vestida!
-Viste K, no somos las únicas que opinamos eso. – expresó Sophie. Reí al mismo tiempo que me sonrrojaba. No estaba acostumbrada a ser el centro de atención.
Cuando llegamos a la plaza ahí estaba él, y los chicos, saludé a todos. Aunque sabía que tenía que decir algo. Sí, les debía una disculpa por todo este tiempo que no estuve con ellos.
-Chicos, creo que tengo algo que decirles…
-¿Sí? – dijo Mikey.
-Debo pedirles disculpas, no estuve muy bien este año y casi ni estuve con ustedes, y me siento de lo peor… - Ray fue el primero en hablar.
-No hay nada que perdonar, sos nuestra amiga, y te queremos. Además, debimos haber sido más antentos con vos, quiero decir, no hicimos nada cuando vos nos necesitabas.
-Ray, ustedes no pueden adivinar, debí haberme acercado, perdón.
-Bueno, bueno… nos perdonas, te perdonamos y somos felices. ¿Ok? – dijo Frank con impaciencia. Reí al ver que Mikey, pegaba a Frankie en la cabeza.
-Auch! Natalie! Mikey me pegó – dijo llorando como bebé.
-Te lo buscaste.
-Malaa! – dijo Frank conservando el tono.
Gerard se acercó a mi y me susurró al oído.
-¿Podemos hablar un segundo? – una corriente se extendió por todo mi cuerpo, y la esperanza volvía a aflorar.
-Ok. – atiné a decir.
Ahí estaba, caminado en la plaza con el chico de mis sueños, las cosas iban mejorando.